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Hace unas semanas, mi jefe se tomó unos días de descanso, por lo que cobré una semana por anticipado.  Según yo tenía todo bien separadito, pero a la mera hora, ¡cuas! ‘tuve’ que echar mano de lo que tenía para la siguiente semana (cosa muy normal en mi).  Bueno, por esa razón me descontrolé y dejé de echar la moneda diaria a la cajita (a la cual he tenido que seguir recurriendo y que me ha salvado más de una vez).  Esta última ocasión aprecié realmente lo que vale tener ese fondito, que podría ser como un tipo de mini fondo de emergencia, ya que sin él no habría tenido para cubrir la parte correspondiente a Walmart que le toca pagar a el D., el amigo de A. y que no ha aparecido.  Hoy volví a apreciarlo, aunque lamenté no tenerlo, ya que tuvimos que llevar a S. con la pediatra (nada grave, gracias a Dios), y no nos quedó otra más que echar mano de lo que nos dieron en el baby shower.  Hoy mismo empiezo con el fondito de moneda diaria de nuevo; no sé si lo pueda ahorrar definitivamente o si tenga que volver a echar mano de él, pero es mejor tenerlo en definitiva.

Ayer le pregunté a A. lo que tanto temía: ¿cómo le vamos a hacer con el hospital? y la primera respuesta que me dio casi me tira de la cama: “Con la tarjeta, yo creo”.  No sé cómo habrá sido mi expresión, pero enseguida me dijo “O pidiendo prestado y pagarle a A. (su hermano)”  Esto me deja más tranquila que echando mano de la tarjeta.  Creo que ya tomé la decisión definitiva sobre qué hacer con el bono de septiembre, cuando me lo den.  Le voy a meter el 80% a Banamex y el resto lo voy a guardar en mi cuenta para lo que se ofrezca.  Haciendo esto, el pago mínimo mensual bajaría a $380 más o menos, es decir, me quedarían libres como $900 y de ahí le podría ir pagando a mi cuñado, sin desbalancearme.  Además, tengo pensado hacer otra cosa, los siguientes bonos, a partir de diciembre, divirlo en 3 meses (todavía no soluciono qué voy a hacer con las otras 2/3 partes para no gastarlas antes de tiempo), así sería como tener el sueldo aumentado y poder salir adelante cada mes sin sentirme ahorcada.  O bien, puedo destinar una parte a ahorro sin posibilidad de tocarlo y el resto dividirlo en 3 y usarlo cada mes.  El caso es que en febrero o quizá desde enero, tendremos que pagar la colegiatura de bebé en la guardería y necesito tener dinero disponible para eso.

La semana pasada llegó el recibo de la luz y vino más alto que la vez pasada: $520.  Me sorprendí y me decepcioné, pero hoy me acordé qué fue lo que pasó: en este bimestre, mi mamá estuvo haciéndose unos fomentos en la rodilla con la plancha muy caliente; no sé cuántos días los hizo, pero han de haber sido por lo menos dos semanas, y ya sé que la plancha gasta muchísima energía.  Ni hablar, ni repelé, porque si me pongo a mentar madres no termino y no soluciono nada.  En el gas veremos cómo nos va; si bien mi mamá le ha estado cocinando al topil, yo llevo dos semanas comiendo en la calle.  Sé que me estoy gastando más dinero comiendo en la calle, pero el tema es que ya no puedo con las bolsas y andar cada fin de semana entre mercado, salchichonería, tienda y recaudería me deja agotada.  Sorry, son 36 semanas ya y no aguanto mucho, eso tengo que tenerlo claro.  No me gusta comprar en el super porque es más caro, pero quizás debería considerarlo porque aun costando más que el mercado, sería, creo yo, más barato que comer en la comida corrida (y de paso le dejo de ver la jeta de malcojida a la dueña, qué tipa tan asquerosa, por Dios)

Yo era más feliz cuando el dinero no me importaba y lo gastaba a diestra y siniestra, y me compraba lo que quería comerme en ese momento y si necesitaba o se me antojaba algo más caro echaba mano de la tarjeta.  Qué feliz me hacía llegar con A. y decirle con cara de congoja “Necesito unos zapatos porque mira cómo se me partió la suela de estos” y que él me contestara: “El fin de semana vamos a Liverpool y compramos unos”.  Esta no es actitud sana de mi parte ni de la suya.  Yo la estoy cambiando, pero él todavía sigue empecinado en gastar, no importa en qué ni cuánto, pero necesita comprar (por eso me pongo a temblar cuando le pido que vaya a comprar agua a la tienda, porque va a regresar con agua-pan bimbo-pingüinos-gansito-yogurts-danoninos; todo esto, no algunas cosas).  Es bueno que yo cambie esta actitud nociva, me felicito por ello, aunque mi debilidad sigue siendo tragarme cualquier antojito en el momento que me asalta la mente (o sea, papas, chocolates, cacahuates, etc.).  En este mes no he gastado mucho, la verdad, han sido al día de hoy $171, comparados con los $447 de enero no es nada, pero bueno, por cuestiones que no tienen nada que ver con las finanzas, siento que debería de ser $0 los gastados en antojos.

Recuerdo que no me dolía pagar recibos, si la luz llegaba de X o Y cantidad, ni modo, había que pagarla; si el gas llegaba alto, pues ni hablar, era el consumo que habíamos tenido, igual el teléfono, igual el agua, igual la comida; pero no es la actitud que estoy teniendo ahora, y me duele mucho porque me hace sentir muy enojada con mi mamá y con M.  Mi madre sigue empecinada en mandarle a M. la comida a la escuela hecha en casa y sigue gastando gas, porque obvio, ni por casualidad se le ocurre poner nada a cocer en la olla exprés; si pone a hervir una papa para colmo lo hace con la olla destapada; si le manda ensalada, está 3 horas con la llave del agua abierta para lavar 4 hojas de lechuga.  No puedo evitar sentirme irritada, y en ese sentido detesto haberme hecho consciente de mis gastos.  Pero no quiero claudicar, no quiero aflojar y decirme “Bah, no importa, es mejor la armonía familiar”, porque sé que si empiezo con esas cosas todo el esfuerzo que he hecho en estos meses se va a ir al caño.

Me pasó otra cosa: el sábado vi un programa: The E True Hollywood Story: The women of Sex and the City, y ahí hablaban de la moda, de los maravillosos zapatos que las mujeres compraban, las veía a las protagonistas vestidas tan lindas y me sentí mal conmigo misma y entré en una disyuntiva.  Tengo barriga de 8 meses y en este embarazo la única ropa que me he comprado ha sido un pantalón con el que vengo a trabajar casi todos los días, un pantalón sport que tiene unas lindas manchitas de pintura verde cortesía de mi preciosa enana, el vestido con el que fui a las fiestas de salón y el vestido verde que me puse dos veces, que A. insistió en que me comprara y que ahora me arrepiento de haberle hecho caso porque no lo he vuelto a usar (podría venir a trabajar con él, pero llueve y detesto mojarme las patas).  Me veo horrible, me siento horrible, incómoda, fotografía.  Los zapatos que uso 5 ó 6 días a la semana son unos flexi tipo botín, comodísimos, pero para nada femeninos, nada atractivos.  ¿Vale la pena?  O sea, ¿de verdad estoy yendo a algún lado con esta miseria rampante o al final voy a mirar atrás y me voy a decir “qué tonta, me hubiera preocupado menos y hubiera disfrutado un poquito más, haciéndome sentir mejor a mí misma?”  Me digo a mí misma que esto que estoy haciendo, este como castigo al que me estoy sometiendo es en prenda por todos los años que desperdicié y que malgasté.  No sé; por un lado tengo la convicción fuerte, fortísima de que estoy haciendo lo correcto, porque tengo una meta clara que es vivir sin deudas, tener el dinero a mano cuando lo necesite y ahorrar, para lo que sea.  Pero no sé si no estaré cayendo en excesos en el camino y me estaré olvidando de que otras cosas son también importantes, como el estar contento con cómo me veo y vivir a gusto con los que me rodean.

Hay cosas que yo no logro entender de los demás, pero cada cabeza es un mundo, no?  El otro día me llamó mi amiga L., que ya por fin pagó su depto., se lo entregaron y lo están arreglando.  Se siente en la ruina, pero es un poco como los ricos, no? si no tienen ceros en sus cuentas están en la calle (aunque ella no es rica).  Bueno, me había contado que al depto. en cuestión le han salido mil detallitos que hay que arreglar, que si la gotera, que si la fisura, que si el azulejo, etc., etc., etc.  Yo le digo que lo tome con calma, que al final lo va a disfrutar muchísimo; o sea, nosotros le metimos un chorro de lana al depto. donde vivimos primero y nunca nos dolió a pesar de que el lugar era rentado, pero lo íbamos a disfrutar, así que todo lo que entrara era bienvenido.  Bueno, a ella le cuesta verlo así y sufre con cada arreglo que tiene que hacer.  La semana pasada me contó que ‘anda tan preocupada’ que dejó su tarjeta de débito en un cajero automático y le dieron baje con $1,200.  La voz se le oía de ultratumba, estaba casi al borde del llanto.  PERO ayer la vi y me contó que fue al Auditorio a comprar unos boletos (sospecho que para ver a Les Luthiers).  O sea, ¿soy yo muy drástica?  ¿Me la jalo demasiado?  Para como la escucho a ella quejarse pensaría que de verdad su situación económica está igual que la mía, pero entonces ¿cómo es que se va a ver un espectáculo?  Yo incluso le dije que no se preocupara por llevarme regalo al Baby Shower de tan mal que la oí.

Hablando del Baby Shower, fue ayer.  Estoy medio encabronada con mi cuñada, porque organizó pero no le avisó a muchas, así que llegaron muy poquitas.  No recibimos muchos regalitos, la verdad, pero algunas nos dieron dinerito y sumamos $3,300.  Son muy buenos.  Espero no necesitar de ellos y poderlos dejar en ahorro para el mes que viene.  De regalos, recibimos algunos pañales, cremas para rozaduras, toallitas, algo de ropita.  Sabemos que lo más caro son los pañales; a ver cómo nos va.

En el último pago de Liverpool cometí un error, se me fueron las cabras y pagué le mínimo, así que ya tenemos un poquito de intereses sumados a este mes.  Debí haber pagado el total del adeudo de la cuenta de presupuesto, que eran como $189, pero se me fue, se me fue.  El mes que viene creo que tendremos que pagar cada uno $475.

El desmadre de Walmart, que me estaban cobrando según yo de más es porque hice mal las cuentas y aparte llegó la comisión anual.  A. ya me dijo que terminando de pagar la deuda de su amigo la cancelamos.  Por lo pronto, hoy era la fecha límite de pago y el amigo no me ha depositado lo que le corresponde y no sé si yo lo pueda cubrir de aquí a la fecha de corte.  Ojalá que sí y así me evito intereses.

En Banamex al final este mes aboné sólo que me pagó mi papá, porque no tuve para dar mi pago mínimo, así que el saldo quedará como en $18,000 ya con los intereses.

Este mes me toca mi bono trimestral.  ¿Qué haré con él?  Tengo que estudiar bien bien las posibilidades: reducir deudas, ahorrarlo para el hospital, no sé.  Mañana veo porque ahora ya me voy.  Tengo control con mi doctorcito :)

No ha habido grandes cambios en estos días que no he escrito.  Bueno sí, mi papá me pagó $3,000 de la deuda sobre Banamex, ya sólo le faltan otros 3.  Estuve pensando en qué era lo más conveniente que hiciera con ese dinero: si ahorrarlo, aplicarlo a pagos o meterlo a la tarjeta, y me decidí por esto último, porque al fin de cuentas esa deuda se hizo del tamaño que está en parte por ese préstamo.  Haciendo esto y pagando el mínimo de este mes, la deuda quedaría en $16,000 y mi pago mínimo de octubre en poco menos de 1,000.  Me preocupa mucho bajar este saldo todo lo posible antes de febrero, por aquello de que  bebé empezaría a ir a la guardería y necesitamos dinero para la colegiatura. 

Chequé el otro día el saldo de Walmart y casi me da un infarto: me están pidiendo para no generar intereses un pago de mil ciento y pico.  Yo había calculado que serían menos de $650, considerando el pago del amigo de A.  Ya hice cuentas por todos lados, no hemos usado la tarjeta (quiero pensar que A. no la ha usado a mis espaldas), así que no sé de dónde sacan esos $501 extras para no generar intereses.  Ya quiero que llegue el estado de cuenta para verificar de dónde viene eso.

En la escuela de mi carnal cambiaron la jugada y ahora tienen que pagar la comida de toda la semana el viernes anterior.  A mi madre casi le da el infarto porque dice que ella no tiene de dónde pagarlo.  Es increíble cómo se le hace bolas el almizcle: hasta ahora había pagado la comida día a día y ahora se le viene el mundo encima porque tiene que pagar de un jalón $60, y ya decidió que le va a mandar comida desde casa y entonces el infarto casi me da a mi porque la cuenta del gas va a subir.  Pensé entonces hacer yo la comida para los 3, pero entonces me tengo que comprar viandas extras para resolverle el problema y la verdad es que las cosas han subido de precio de una manera insultante y no puedo disponer de más dinero para darle de tragar al cabresto este.  Obvio, esos $240 que se “ahorraría” mi mamá en la comida del enano ni de chiste los apoquinaría para el pago del gas.  Mi mamá es un caso perdido en cuestión de finanzas, no hay dinero que le alcance, no sé qué hace con él de verdad, en qué se le va, me desespera.  Yo trato de ahorrar todo lo posible y ella cada vez me da más gastos.  No puede pasar de esta semana que hable con mis hermanos.  Ya.

Las dos últimas semanas cambié un poco mi dieta: había estado comiendo demasiados carbohidratos con el consecuente aumento de peso y con la resultante falta de energía, así que procuré meterle más verduras y frutas.  Me siento mejor en general, pero estoy espantada de cuánto me gasto en el mercado.  Veré de qué manera puedo ajustar esto.  Por lo pronto, este fin de semana me sobró comida y es lo que he estado comiendo desde el lunes hasta hoy.  Para mañana ya no tengo, así que tendré que prepararme algo, pero bueno, ya me ahorré cocinar 3 días.  Veré cómo puedo hacer para que esto se convierta en una costumbre y solucione algunos problemas de dinero y de tiempo.

Por lo avanzado de mi embarazo, ha habido días en que no me siento con ganas de lavar la ropa a mano, así se me pasaron dos fines de semana que me llegó el domingo en la tarde y el uniforme de S. estaba sucio, por lo que tuve que recurrir a la lavadora para enjuagarlos y que quedaran lo más exprimidos posible.  Es que con la humedad que hemos estado teniendo no se secan así nomás.  Obvio los metí con otras prendas para aprovechar el agua y el gasto de luz.

Esto último que voy a decir no tiene nada que ver con finanzas, lo diré sólo para flagelarme un poquito.  El domingo fue toda la familia a comer a mi casa con motivo de que venía mi papá (A. se encabronó porque yo puse la comida, con todo el gasto y el esfuerzo que ello implica).  Mi mamá le regaló a mi hermana un chalcito que le compró hace unos meses.  Sentí horrible porque al final la fastidiada por ayudarlos soy yo y ya no piensa en mi.  No me importa el regalo, no me importa en teoría que mi mamá “quiera” más a mi hermana, pero en alguna parte de mi cerebrito me duele que sea así.

Ayer fuimos a Liverpool a pagar.  Con parte del bono que mi jefe me dio el mes pasado liquidé varios segmentos a meses sin intereses y el segmento de presupuesto.  Qué bonito siento.  En septiembre tendremos que pagar cada uno $500 y en octubre unos $420 o algo así.  Soy feliz-iz-iz.  Hacía muchísimo tiempo que la cuenta no estaba tan bajita.  Pero mi marido tiene un severo problema.  Me pidió si podíamos comprar un DVD de Michael Jackson para S.  Con cara de resignación acepté.  Pero donde no se midió fue cuando me mostró un DVD en $800 con el 40% de descuento y a 13 meses sin intereses.  Mi primera respuesta fue: “Acuérdate que en febrero vamos a empezar a pagar otra colegiatura”.  Se fue a pagar el video y regresó de jeta; le dije que no se enojara pero me contestó de mala manera que tarde o temprano íbamos a tener que comprarlo* y le dije “Tenemos 3 años así, y para eso mejor no le hubiera metido dinero a la tarjeta y lo metía a la cuenta de ahorro para pagar el hospital”  Ya se quedó muy tristecito y no me dijo nada más.  Sé que me debe estar mentando la madre por negarme pero me vale gorro porque el mes que viene me va a adorar por tener que desembolsr solamente 500 pesitos para pagar esta cuenta.

Estuve checando mi estado de cuenta de Walmart y me toca pagarle $615; esto por una mensualidad sin intereses de $234 y un gasto que hicimos a principio del mes pasado para comprar el pastelito y algunas cositas para el cumple de S. en la escuelita (que super valió la pena, no me arrepiento para nada, sólo procuraré programarme para que el año que viene lo pueda pagar en efectivo y con anticipación.  He aquí otro ejemplo de desorganización).  Para el mes que viene, si seguimos sin usarla (siempre tengo este miedo) pagaré $100 que es lo que resta de esta mensualidad sin intereses.  WOW!  Qué mega respiro, que alivio tan grande siento.

Hasta hace una semana o menos hacía y rehacía el desgloce de gastos semanales planeado para unos 2 meses, más o menos y no había lugar para el gas, la luz y la colegiatura.  Los pagos de esto salían de poquitos, de que Andrés se aventara solo el pago de la escuela, etc.  Hoy rehice por quincuajésima vez este desgloce y cabe sin problemas mi mitad de la colegiatura y algunas semanas me sobra alguito para ahorrar, lo cual podré juntar para pagar la luz y el gas cuando lleguen los recibos.  Como dice el título de este post, lo veo y no lo creo.  Banamex todavía va a ser un lastre y lamentablemente lo que dejo de pagarles a las otras tarjetas no lo puedo usar en meterle a esa cuenta porque lo destinaré a recibos de servicios, pero siento que estoy dando el pago más grande desde que abrí este blog.  Y eso me da muchísimo gusto.

* El gran “problema” con el equipo de DVD es que, si bien en la sala tenemos uno, a veces S. quiere ver una película y la tele la están viendo mi mamá o M., entonces le decimos que espere a que terminen de verla ellos para poderle poner su peli.  A A. esto le parece molesto, pero yo creo que es mucho mejor que aprenda a tener paciencia y de paso respetar los tiempos y necesidades de los demás, que ponerle en la mano todas las soluciones.  Yo sé que A. piensa esto, pero le gana su compulsión por comprar.

 

BALANCE

Hace 10 u 11 meses empecé con el esquema de mis gastos, a partir de que conocí el blog de So, Blog y Lana.  Estuve buscando los gastos que registré el año pasado y no encuentro el archivo, probablemente lo borré, una lástima.  Quería ver qué tanto se han modificado mis gastos desde entonces y en qué forma lo he hecho.  Como no tengo ese material, haré de memoria un brevísimo balance de lo que he aprendido en estos meses, y las acciones que más he cambiado:

1.  El uso de tarjetas ha disminuido mucho.  Sé que me falta una brecha por recorrer, en primer lugar porque no tengo fondo de emergencia para cualquier eventualidad y si se presenta algo urgente tendría que recurrir a ellas.  Pero lo bueno es que estoy consciente del daño que los plásticos y la desinformación han causado en nuestra economía y no estoy dispuesta a seguir con ello.  Ahora presto más atención a los estados de cuenta, hago cuentas y analizo qué nos conviene más; las cosas ya no se hacen la chilazo.

2.  Procuro ser más organizada en todo: en la ropa, en la limpieza, en las cuentas, en los tiempos.  Si soy organizada se ve reflejado en mi bolsillo, aunque sean pesitos.  Ejemplo: con tiempo limpio los tenis de S., con un trapito húmedo.  Si lo dejo al último, no encuentro el trapito y los limpio con una toallita húmeda, y esas cuestan MUCHO.  Anoche no me organicé mucho porque estaba cansada, así que hoy en la mañana me levanté tarde y no me dio tiempo de cocinar: hoy tendré que pagar la comida corrida.

3.  Reciclo cajas y papel.  Esto me ahorrará gastos en envolturas en Navidad y cumpleaños.  Y además ayudo al Planeta.

4.  Trato con todas mis fuerzas de usar todo lo que haya en la despensa y en el refri para comer.  No desperdiciamos.

5.  Comparo precios y calidad en los artículos que compro.  Si no hay una diferencia significativa en la calidad compro lo más barato.

6.  Me estoy empezando a tratar de hacer consciente de la importancia del ahorro.  Todavía me cuesta ahorrar porque no me conseguido ajustarme a un presupuesto, sobre todo por la cuestión de la alimentación y porque mi alimentación en sí es un desastre.

Es evidente que la inmensa mayoría de mi dinero todavía se va en pagar recibos y tarjetas, pero tengo una idea mucho más clara de qué hacer si tengo un extra, en qué aplicarlo para vernos beneficiados.

Hay dos cosas en las que no me importa ser mezquinamente coda: el uso de agua y de la luz, por el bien del planeta, porque me aterra abrir una día la llave y que no salga ni gota y no tener esperanzas de que salga en muchos días y porque finalmente el desperdicio se refleja en mi bolsillo (pero juro por lo más sagrado que esta última es la razón que menos me importa de las 3).  Desde hace una semana empecé a lavar ropa de a poquito a mano: la ropita de S., los chones y algunas playeras de A. y ropa mía, todo que no requiera un esfuerzo muy grande porque obvio no lo puedo hacer.  Como resultado de esto, mi mamá puso “solamente” dos lavadoras.  Podría haber sido una nada más porque era toda ropa blanca, pero bueno, le da miedo sobrecargarla y que se estropee (Me pregunto, si las lavadoras son para 10 kilos, ¿les hace mal ponerles 9.5 kg por carga?  En fin)  Si yo no hubiera estado lavando así, habrían sido 2 lavadoras repletas de ropa con el consecuente desperdicio de agua y gasto de luz.  El agua que salía del enjuague de la ropa que lavé se usó en el excusado.

Este fin de semana hice algo que tenía ganas de hacer desde hace mucho: abrir por fin la botella donde estuvimos guardando moneditas durante un año más o menos.  Esta práctica no siguió más y la botella la usaba mi retoña para jugar, sacando monedas y volviendo a echarlas (bajo supervisión de pá o mía).  El sábado agarré unas pinzas, ya no aguantaba más seguir viendo esa botella llena de moneditas de 10 c a $2.  No conté las de 10 y 20 centavos, pero de 50 centavos a 2 pesos, juntamos $766.  Nada despreciable, no?  Ahora veré qué hago con él; sé que la opción que decida, A. la aceptará porque obviamente no me voy a aventar ninguna burrada.  Ahora que me acuerdo, tenemos que comprar todavía el uniforme blanco para S. y tal vez el resto lo dejemos para abonar a la colegiatura de agosto.  Yo creo que sí.

Ayer vi a mi papá y me sentí re mal por todo lo dicho y pensado anteriormente, porque me pagó $1,000 a cuenta de lo que le presté.  Pero bueno, la mula no era arisca dicen por ahí, no?  Todavía no decido qué haré, si lo meteré a Banamex o si lo pondré en la cuenta de ahorro para el hospital.

Vimos también a mi hermano y ya le pagó a A. los mentados $50.

El viernes compré los libros de la lista de S.  Los pedí en la escuela porque estuve investigando y costaban lo mismo ahí que en librerías, pero la lista de útiles que nos dieron costaba $571.  La Miss de la administración me dijo que con ellos era más barato porque los distribuidores les daban precio especial por ser escuela.  Ajá.  Llevo comprada casi la mitad, de casi todo tengo los precios más bajos, y los que no conseguí los exageré.  Con todo y eso llevo ahorrados, respecto al precio de la escuela, $101.

Yo siempre cuestioné mucho a mi suegra porque hacía el súper en 3, 4 ó 5 tiendas diferentes.  Me parecía de lo más absurdo, por el tiempo que le tomaba ir a tantas tiendas, la gasolina que gastaba el coche, el tiempo que perdía mi suegro llevándola a tantos lados.  Me sigue pareciendo mal lo que ella hace, porque el gasto de gasolina es fuerte.  Sé que A. puede estar pensando casi lo mismo de mi, que para él es mejor pedir todo a la escuela y que me olvide de andar buscando en 20 lugares distintos los mejores precios.  Sé que para él esto no vale, pero para mí sí.  La razón es simple, aparte del ahorro económico.  Resulta que las tiendas y papelerías donde estoy comprando el material me quedan cerca de casa o del trabajo.  Así, en un día cualquiera, después de comer me voy a la papelería Nº1 y compro lo que esté más barato ahí.  Parte de otro material lo había visto a buen precio en una tienda y resulta que cuando fui a comprar otras cosas de la lista a otra tienda me encontré con que ahí estaba más barato, todo caminando, en horas de comida.  Me sirve aparte de ejercicio, porque no camino tanto como debiera, entonces mato dos pájaros de un tiro.  Hay una papelería que no me queda cerca, pero tienen entrega a domicilio sin costo.  Tarán.  Lo que sí debo confesar que me costó trabajo, fue ir a una papelería el viernes pasado porque me tuve que ir por un lado de la avenida llena de puestos ambulantes que apestan, y al llegar a la papelería en la puerta había un olor a vómito que mataba, pero en fin.  Fui a ese lugar sin saber qué precios iba a encontrar porque no tienen página de internet y fue una visita fructífera.

El sábado me llamó mi amiga L. y la conversación se fue derivando hacia nuestras madres y resulta que ella tiene un problema similar con su progenitora al que yo tengo con la mía: mi amiga es la que le ayuda y la madre está endiosada con la otro hermana, la que le ayuda de vez en cuando, pero que como no vive con ella, se convierte automáticamente en una mala calca de la hija pródiga.  Bueno, resulta que usamos ese tiempo para hacer catarsis quejándonos de nuestro dolor por no ser reconocidas JAJAJAJAJA!, no tanto así, pero yo pude sacar mucho del veneno que traigo acumulado.  De hijos de la chingada no bajó a mis hermanos y a mis cuñados.  Le conté que mi cuñado acaba de cambiar su camioneta y le dije: “Y vas a ver que mi hermana no tarda en cambiar su auto también”.  No pasó ni media hora cuando le estaba mandando un mensaje que decía: “Ya ves?  Mi hermana se acaba de comprar otro coche”.  Resulta que como todos los sábados de torneo, pasaron por mi mamá y M. , pero esta vez llegaron muy temprano.  La cosa es que fueron a una agencia donde habían visto un auto tal y tal, casi O km, bla bla bla.  Al final ni les vendieron el coche que habían visto ni llegaron al torneo.  ¿De verdad mi mamá no se da cuenta de nada?  ¿De verdad mi hermana pensará que yo estoy en una situación privilegiada?  ¿De verdad creerán todos que tengo mi vida resuelta y que la pasamos a todo dar?

Ayer me llamó mi papá y cuando me dijo “Hay muchas novedades” me puse a temblar, yo creo que se me debe haber descompuesto el rostro.  Las novedades son que las personas que le rentaban el depto. donde vivieron hasta hace poco se asociaron con ellos en las lavanderías (todavía no me explico que tengan 2 lavanderías que les da una cantidad de trabajo que no se dan abasto y que tengan tantos apuros económicos) y no sé bien cómo está el asunto, pero mi papá está entusiasmadísimo y ya hace planes de que en cuanto pueda me van a empezar a pagar la deuda que tienen conmigo a raíz de los tarjetazos, llegando incluso a pagarme intereses.  Con que me devuelva el monto que le presté, me doy por muy bien servida, pero bueno, el caso es que no me hago ilusiones porque con el mismo entusiasmo abrió la pollería, el restaurant, otra lavandería, la lonchería y nada le ha funcionado.  Pobre de mi papá, pero no sé qué es lo que le pasa, nada le sale bien.  Y espero con toda mi alma que esta gente sea buena, que no terminen transándoloy acabe por perder lo poco que tiene.

Al mail de mi hermano le siguió como respuesta un:

Déjame checar y te aviso

y después el silencio.  Ayer fue a mi casa a tomar mate, llegó con unos discos que le presté hace como 4 meses y con unas galletitas, pero el dinero parece que se le volvió a olvidar.  No son los miserables $50, porque con eso no soluciono nada, (bueno, podría comprar medio kilo de queso en el mercado), pero estoy hasta las teclas de que se pase por los huevos el dinero de los demás.  A mí mamá le debe no sé cuánto hace 3 años, y obviamente ya se olvidó también.  O sea, yo quiero mucho a mi hermano y de verdad me da rabia a la vez que lástima que sea así.

Y mi hermano D. merece un post aparte.  Diganme si me equivoco.

Hace unas semanas, mi cuñada le pidió prestados $50 a A. para pagar una foto en una fiesta, con la ‘promesa’ de que al día siguiente pasarían a casa a pagar.  Obvio no fueron y A. dio ese dinero por perdido desde el momento mismo en que salió de su bolsillo.  El martes pasado, me llama mi carnal y me dice que la neta se le olvidó por completo que le debían ese dinero a A. (la historia de siempre), que por favor le diera yo mi número de cuenta para hacerme la transferencia y que yo se lo diera.  Al día de hoy no ha hecho el abono.  Parece que a mi hermano le cuesta más devolver dinero prestado que donar un riñón, qué bruto.  Pero ya le mandé un mail diciendo:

“Oye carnal, por cierto, se me pasó comentarte que la transferencia que me hiciste a la cuenta no pasó, para que lo cheques.
 
¿Viste lo de Massa?  hay que tener mala suerte, me cae.”
 
Dejémonos de hacernos tontos, por el bien de todos.
 

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