Yo era más feliz cuando el dinero no me importaba y lo gastaba a diestra y siniestra, y me compraba lo que quería comerme en ese momento y si necesitaba o se me antojaba algo más caro echaba mano de la tarjeta. Qué feliz me hacía llegar con A. y decirle con cara de congoja “Necesito unos zapatos porque mira cómo se me partió la suela de estos” y que él me contestara: “El fin de semana vamos a Liverpool y compramos unos”. Esta no es actitud sana de mi parte ni de la suya. Yo la estoy cambiando, pero él todavía sigue empecinado en gastar, no importa en qué ni cuánto, pero necesita comprar (por eso me pongo a temblar cuando le pido que vaya a comprar agua a la tienda, porque va a regresar con agua-pan bimbo-pingüinos-gansito-yogurts-danoninos; todo esto, no algunas cosas). Es bueno que yo cambie esta actitud nociva, me felicito por ello, aunque mi debilidad sigue siendo tragarme cualquier antojito en el momento que me asalta la mente (o sea, papas, chocolates, cacahuates, etc.). En este mes no he gastado mucho, la verdad, han sido al día de hoy $171, comparados con los $447 de enero no es nada, pero bueno, por cuestiones que no tienen nada que ver con las finanzas, siento que debería de ser $0 los gastados en antojos.
Recuerdo que no me dolía pagar recibos, si la luz llegaba de X o Y cantidad, ni modo, había que pagarla; si el gas llegaba alto, pues ni hablar, era el consumo que habíamos tenido, igual el teléfono, igual el agua, igual la comida; pero no es la actitud que estoy teniendo ahora, y me duele mucho porque me hace sentir muy enojada con mi mamá y con M. Mi madre sigue empecinada en mandarle a M. la comida a la escuela hecha en casa y sigue gastando gas, porque obvio, ni por casualidad se le ocurre poner nada a cocer en la olla exprés; si pone a hervir una papa para colmo lo hace con la olla destapada; si le manda ensalada, está 3 horas con la llave del agua abierta para lavar 4 hojas de lechuga. No puedo evitar sentirme irritada, y en ese sentido detesto haberme hecho consciente de mis gastos. Pero no quiero claudicar, no quiero aflojar y decirme “Bah, no importa, es mejor la armonía familiar”, porque sé que si empiezo con esas cosas todo el esfuerzo que he hecho en estos meses se va a ir al caño.
Me pasó otra cosa: el sábado vi un programa: The E True Hollywood Story: The women of Sex and the City, y ahí hablaban de la moda, de los maravillosos zapatos que las mujeres compraban, las veía a las protagonistas vestidas tan lindas y me sentí mal conmigo misma y entré en una disyuntiva. Tengo barriga de 8 meses y en este embarazo la única ropa que me he comprado ha sido un pantalón con el que vengo a trabajar casi todos los días, un pantalón sport que tiene unas lindas manchitas de pintura verde cortesía de mi preciosa enana, el vestido con el que fui a las fiestas de salón y el vestido verde que me puse dos veces, que A. insistió en que me comprara y que ahora me arrepiento de haberle hecho caso porque no lo he vuelto a usar (podría venir a trabajar con él, pero llueve y detesto mojarme las patas). Me veo horrible, me siento horrible, incómoda, fotografía. Los zapatos que uso 5 ó 6 días a la semana son unos flexi tipo botín, comodísimos, pero para nada femeninos, nada atractivos. ¿Vale la pena? O sea, ¿de verdad estoy yendo a algún lado con esta miseria rampante o al final voy a mirar atrás y me voy a decir “qué tonta, me hubiera preocupado menos y hubiera disfrutado un poquito más, haciéndome sentir mejor a mí misma?” Me digo a mí misma que esto que estoy haciendo, este como castigo al que me estoy sometiendo es en prenda por todos los años que desperdicié y que malgasté. No sé; por un lado tengo la convicción fuerte, fortísima de que estoy haciendo lo correcto, porque tengo una meta clara que es vivir sin deudas, tener el dinero a mano cuando lo necesite y ahorrar, para lo que sea. Pero no sé si no estaré cayendo en excesos en el camino y me estaré olvidando de que otras cosas son también importantes, como el estar contento con cómo me veo y vivir a gusto con los que me rodean.
Hay cosas que yo no logro entender de los demás, pero cada cabeza es un mundo, no? El otro día me llamó mi amiga L., que ya por fin pagó su depto., se lo entregaron y lo están arreglando. Se siente en la ruina, pero es un poco como los ricos, no? si no tienen ceros en sus cuentas están en la calle (aunque ella no es rica). Bueno, me había contado que al depto. en cuestión le han salido mil detallitos que hay que arreglar, que si la gotera, que si la fisura, que si el azulejo, etc., etc., etc. Yo le digo que lo tome con calma, que al final lo va a disfrutar muchísimo; o sea, nosotros le metimos un chorro de lana al depto. donde vivimos primero y nunca nos dolió a pesar de que el lugar era rentado, pero lo íbamos a disfrutar, así que todo lo que entrara era bienvenido. Bueno, a ella le cuesta verlo así y sufre con cada arreglo que tiene que hacer. La semana pasada me contó que ‘anda tan preocupada’ que dejó su tarjeta de débito en un cajero automático y le dieron baje con $1,200. La voz se le oía de ultratumba, estaba casi al borde del llanto. PERO ayer la vi y me contó que fue al Auditorio a comprar unos boletos (sospecho que para ver a Les Luthiers). O sea, ¿soy yo muy drástica? ¿Me la jalo demasiado? Para como la escucho a ella quejarse pensaría que de verdad su situación económica está igual que la mía, pero entonces ¿cómo es que se va a ver un espectáculo? Yo incluso le dije que no se preocupara por llevarme regalo al Baby Shower de tan mal que la oí.
Hablando del Baby Shower, fue ayer. Estoy medio encabronada con mi cuñada, porque organizó pero no le avisó a muchas, así que llegaron muy poquitas. No recibimos muchos regalitos, la verdad, pero algunas nos dieron dinerito y sumamos $3,300. Son muy buenos. Espero no necesitar de ellos y poderlos dejar en ahorro para el mes que viene. De regalos, recibimos algunos pañales, cremas para rozaduras, toallitas, algo de ropita. Sabemos que lo más caro son los pañales; a ver cómo nos va.
En el último pago de Liverpool cometí un error, se me fueron las cabras y pagué le mínimo, así que ya tenemos un poquito de intereses sumados a este mes. Debí haber pagado el total del adeudo de la cuenta de presupuesto, que eran como $189, pero se me fue, se me fue. El mes que viene creo que tendremos que pagar cada uno $475.
El desmadre de Walmart, que me estaban cobrando según yo de más es porque hice mal las cuentas y aparte llegó la comisión anual. A. ya me dijo que terminando de pagar la deuda de su amigo la cancelamos. Por lo pronto, hoy era la fecha límite de pago y el amigo no me ha depositado lo que le corresponde y no sé si yo lo pueda cubrir de aquí a la fecha de corte. Ojalá que sí y así me evito intereses.
En Banamex al final este mes aboné sólo que me pagó mi papá, porque no tuve para dar mi pago mínimo, así que el saldo quedará como en $18,000 ya con los intereses.
Este mes me toca mi bono trimestral. ¿Qué haré con él? Tengo que estudiar bien bien las posibilidades: reducir deudas, ahorrarlo para el hospital, no sé. Mañana veo porque ahora ya me voy. Tengo control con mi doctorcito