Bueno, tal vez no taaaaan merecido porque nadie me metió a fuerzas en la situación que estoy con las tarjetas, pero sí por el lado de mi eterno altruismo.
El domingo, A. fue a visitar a sus papás y se encontró con que una tía nos había dejado un sobrecito con un regalito. Nos dejó mil quinientos PESOTES. Se me pusieron los ojos cuadrados de la emoción, 1500 pesos no es cualquier cosa, pero cuando uno tiene tantas deudas se van como si nada. La distribución fue: pagar el teléfono que ya estaba cortado, pagar el gas que ya estaba vencido, pagar Travel Pass y liquidar lo que debíamos de la colegiatura de junio. Ahora que lo veo, solucionamos 4 problemas de un jalón. Todavía nos sobró un poquitito para meterlo a la cuenta de ahorros.
Bueno, este fue un mini respiro. Hoy llegué a trabajar y mi jefe me preguntó si ya me había dado mi bono de junio. AAAAAAHHHHH!!!!!!!!! he estado toda la mañana distribuyéndolo entre abonos, deudas y ahorro, tratando de hacerlo de la manera correcta y va a quedar así:
AHORRO: 33%
BANAMEX: 14%
LIVERPOOL: 20%
WALMART: 9.5%
COLEGIATURA: 11.5%
ULTRASONIDO, LISTA LIBROS, LISTA DE ÚTILES: 12%
Distribuir las cosas así me significarán un ahorro en pagos de tarjetas de más o menos $900 al mes, con la ventaja de que Walmart quedará casi en ceros (me falta pagar solamente 2 mensualidades sin intereses) y a Liverpool le voy a liquidar el poco saldo que tenemos en presupuesto. ADIOS INTERESES DE ESTAS DOS TARJETAS.
Ayer le compré a S. un vasito para que se lleve a la escuela jugo o agua de sabor hechos en casa. Resulta que todos los días se lleva un juguito en tetrabrick. Aparte de que el dichoso jugo no sale nada barato, mi hiji se reusa a comer frutas y no toma nada de vitaminas, así que le haré yo el jugo o agua todas las mañanas para que se fortalezcan sus defensas. Ahora nada más espero que no le sienta el sabor casero y se niegue a tomarlo. Por lo pronto el vasito sí le gustó.
El viernes fuimos a consulta y hablamos con el Dr. sobre sus honorarios. Está dentro de lo que yo calculaba, pero al anestesiólogo y al ayudante les había calculado más de lo que cobran, así que ya tengo claro cuánto nos costarán médicos y hospital: con cesárea $43,500, parto natural $40,500. OUCH! pero no tanto como yo estaba calculando hasta hace poco.
Estos últimos días han sido bastante raros con respecto a la comida. El viernes me traje comida de casa, aun cuando salgo de trabajar temprano. Lo que pasa es que las últimas semanas salía y antes de llegar a casa me paraba a comer algo en la calle o me compraba porquería y media para calmar un poco el hambre y después al llegar a casa me compraba algo para prepararme y comer. Bueno, el viernes me traje unos molletes para desayunar y papas con huevo para comer. Lo ridículo de todo esto es que casi no sentí hambre durante la mañana. Bueno, el sábado fuimos a la fiesta de aniversario de los tíos, así que en casa sólo desayunamos (tortillinas con frijoles porque ni a queso llegamos). En la fiesta comimos alucinantemente rico: rollos orientales rellenos de cangrejo, crema de flor de calabaza con queso y filete de res en salsa de no sé qué. Una delicia. En la noche cené otra vez tortillinas con frijoles. El domingo, para desayunar me encontré con que tenía unas tortillas en el refri desde hace unas dos semanas y estaban en muy buen estado, así que preparé chilaquiles (y como sobraron fue lo que cené anoche). Como desayunamos bastante tarde, no comimos. Mi mamá había hecho spaguetti con albóndigas, por si las dudas, pero yo no tuve hambre. No me acuerdo qué cené, pero muy probablemente fueron más tortillinas con frijoles. Ayer me traje para comer tortitas de papa con atún y jícama con limón, sal y chile. Cené un bolillo con mantequilla. Hoy me traje arroz con mostaza y dos huevos cocidos. Tengo la despensa en un estado que me deprimiría, no hay cosa con cosa y lo que más me preocupa es que no he estado comiendo frutas ni verduras. Prometo que este fin de semana sí iré a la recaudería a surtirme: mi lista de comidas para la próxima semana será más verde. Pero esta creo que seguirá en el mismo tenor. Mi enorme triunfo es que se me han antojado muchísimo unos tacos al pastor o unos tamales oaxaqueños y aunque he tenido el dinero para echármelos, me he aguantado. De verdad, si alguien me lee, créanme que para mí es dificilísimo aguantarme las ganas de comer algo que se me antoje mucho mucho mucho.
No he dejado de pensar en la cosa esta de organizarme. Lo he llevado a muchos planos en mi vida, no sólo el económico y descubro (oh, qué gran revelación!!!) que siempre es mejor ser organizado: en fechas, en papeles, en tiempos, en dineros, en ropa, en limpieza, en todo. Al final siempre ahorramos si somos organizados. Por ejemplo, si el closet de S. está hecho un desmadre, me tardo un siglo en encontrar unos calcetines limpios, esto me retrasa, salimos de casa más tarde y al bajarme del metro tengo que tomar un pesero para llegar más temprano al laburo.
Hoy me siento bien, estoy muchísimo más tranquila que los días pasados, pero depende de mí solamente hacer buen uso de mi dinero para que dentro de 3 meses no esté pensando otra vez en qué vender o empeñar para salir de deudas.
P.D. El domingo A. se puso a llorar porque está preocupado por su papá, por su reciente operación y porque no lo ve del todo bien. Yo traté de hacerle ver que mi suegro está respondiendo muy bien y que es normal que todavía no recupere su fuerza: lleva dos semanas prácticamente postrado, aunque ese día ya había retomado sus actividades. Me dijo que se siente muy mal también por su sobrino, que es el que ha estado echándole la mano a mi suegra y entrando al quite con lo que se necesite, y me dijo “yo debería de estar en su lugar”. Le dije que a él le había tocado estar en otro lugar que no era tampoco nada fácil (o sea, viviendo con mi familia y lo que ello implica) y me contestó que él quisiera poder abarcar todo. No hacía ni dos días yo había estado pensando en los inconvenientes de querer abracar todo y ayudar a todos. No sé si sea posible que uno salga bien librado, pero en mi caso no ha sido fácil.