Hoy leí un artículo donde se habla de cómo enseñar a los hijos a ahorrar y los ejemplos que toman de nosotros. Me encantó porque descubrí algo (aunque no sé para qué me sirva): de chica mi madre siempre me decía “ahórrate un peso”, a la par de que la escuchaba a ella quejándose de que no había dinero. NUNCA escuché sus consejos porque jamás vi el ejemplo. Mis actitudes siempre fueron: “gano 10, gasto 10″, no le veía el caso a ahorrar (qué gran error), tuvimos tantas carencias, nos quedamos con tantas ganas de tantas cosas cuando éramos chicos que yo lo que quería era darme gusto.
Lo que sí le puedo agradecer eternamente a mi señora madre es el maldito sentimiento de culpa que me queda cada vez que gasto mi dinero en cosas necesarias o no. Siempre me siento mal por no ahorrar y creo que, aunque logre juntar una fortuna, es un sentimiento que me va a durar toda la vida.