Miseria Espantosa

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RECUERDO QUE ERA MÁS FELIZ

In desahogo, gastos, planes on 28 septiembre 2009 at 22:53

Yo era más feliz cuando el dinero no me importaba y lo gastaba a diestra y siniestra, y me compraba lo que quería comerme en ese momento y si necesitaba o se me antojaba algo más caro echaba mano de la tarjeta.  Qué feliz me hacía llegar con A. y decirle con cara de congoja “Necesito unos zapatos porque mira cómo se me partió la suela de estos” y que él me contestara: “El fin de semana vamos a Liverpool y compramos unos”.  Esta no es actitud sana de mi parte ni de la suya.  Yo la estoy cambiando, pero él todavía sigue empecinado en gastar, no importa en qué ni cuánto, pero necesita comprar (por eso me pongo a temblar cuando le pido que vaya a comprar agua a la tienda, porque va a regresar con agua-pan bimbo-pingüinos-gansito-yogurts-danoninos; todo esto, no algunas cosas).  Es bueno que yo cambie esta actitud nociva, me felicito por ello, aunque mi debilidad sigue siendo tragarme cualquier antojito en el momento que me asalta la mente (o sea, papas, chocolates, cacahuates, etc.).  En este mes no he gastado mucho, la verdad, han sido al día de hoy $171, comparados con los $447 de enero no es nada, pero bueno, por cuestiones que no tienen nada que ver con las finanzas, siento que debería de ser $0 los gastados en antojos.

Recuerdo que no me dolía pagar recibos, si la luz llegaba de X o Y cantidad, ni modo, había que pagarla; si el gas llegaba alto, pues ni hablar, era el consumo que habíamos tenido, igual el teléfono, igual el agua, igual la comida; pero no es la actitud que estoy teniendo ahora, y me duele mucho porque me hace sentir muy enojada con mi mamá y con M.  Mi madre sigue empecinada en mandarle a M. la comida a la escuela hecha en casa y sigue gastando gas, porque obvio, ni por casualidad se le ocurre poner nada a cocer en la olla exprés; si pone a hervir una papa para colmo lo hace con la olla destapada; si le manda ensalada, está 3 horas con la llave del agua abierta para lavar 4 hojas de lechuga.  No puedo evitar sentirme irritada, y en ese sentido detesto haberme hecho consciente de mis gastos.  Pero no quiero claudicar, no quiero aflojar y decirme “Bah, no importa, es mejor la armonía familiar”, porque sé que si empiezo con esas cosas todo el esfuerzo que he hecho en estos meses se va a ir al caño.

Me pasó otra cosa: el sábado vi un programa: The E True Hollywood Story: The women of Sex and the City, y ahí hablaban de la moda, de los maravillosos zapatos que las mujeres compraban, las veía a las protagonistas vestidas tan lindas y me sentí mal conmigo misma y entré en una disyuntiva.  Tengo barriga de 8 meses y en este embarazo la única ropa que me he comprado ha sido un pantalón con el que vengo a trabajar casi todos los días, un pantalón sport que tiene unas lindas manchitas de pintura verde cortesía de mi preciosa enana, el vestido con el que fui a las fiestas de salón y el vestido verde que me puse dos veces, que A. insistió en que me comprara y que ahora me arrepiento de haberle hecho caso porque no lo he vuelto a usar (podría venir a trabajar con él, pero llueve y detesto mojarme las patas).  Me veo horrible, me siento horrible, incómoda, fotografía.  Los zapatos que uso 5 ó 6 días a la semana son unos flexi tipo botín, comodísimos, pero para nada femeninos, nada atractivos.  ¿Vale la pena?  O sea, ¿de verdad estoy yendo a algún lado con esta miseria rampante o al final voy a mirar atrás y me voy a decir “qué tonta, me hubiera preocupado menos y hubiera disfrutado un poquito más, haciéndome sentir mejor a mí misma?”  Me digo a mí misma que esto que estoy haciendo, este como castigo al que me estoy sometiendo es en prenda por todos los años que desperdicié y que malgasté.  No sé; por un lado tengo la convicción fuerte, fortísima de que estoy haciendo lo correcto, porque tengo una meta clara que es vivir sin deudas, tener el dinero a mano cuando lo necesite y ahorrar, para lo que sea.  Pero no sé si no estaré cayendo en excesos en el camino y me estaré olvidando de que otras cosas son también importantes, como el estar contento con cómo me veo y vivir a gusto con los que me rodean.

Hay cosas que yo no logro entender de los demás, pero cada cabeza es un mundo, no?  El otro día me llamó mi amiga L., que ya por fin pagó su depto., se lo entregaron y lo están arreglando.  Se siente en la ruina, pero es un poco como los ricos, no? si no tienen ceros en sus cuentas están en la calle (aunque ella no es rica).  Bueno, me había contado que al depto. en cuestión le han salido mil detallitos que hay que arreglar, que si la gotera, que si la fisura, que si el azulejo, etc., etc., etc.  Yo le digo que lo tome con calma, que al final lo va a disfrutar muchísimo; o sea, nosotros le metimos un chorro de lana al depto. donde vivimos primero y nunca nos dolió a pesar de que el lugar era rentado, pero lo íbamos a disfrutar, así que todo lo que entrara era bienvenido.  Bueno, a ella le cuesta verlo así y sufre con cada arreglo que tiene que hacer.  La semana pasada me contó que ‘anda tan preocupada’ que dejó su tarjeta de débito en un cajero automático y le dieron baje con $1,200.  La voz se le oía de ultratumba, estaba casi al borde del llanto.  PERO ayer la vi y me contó que fue al Auditorio a comprar unos boletos (sospecho que para ver a Les Luthiers).  O sea, ¿soy yo muy drástica?  ¿Me la jalo demasiado?  Para como la escucho a ella quejarse pensaría que de verdad su situación económica está igual que la mía, pero entonces ¿cómo es que se va a ver un espectáculo?  Yo incluso le dije que no se preocupara por llevarme regalo al Baby Shower de tan mal que la oí.

Hablando del Baby Shower, fue ayer.  Estoy medio encabronada con mi cuñada, porque organizó pero no le avisó a muchas, así que llegaron muy poquitas.  No recibimos muchos regalitos, la verdad, pero algunas nos dieron dinerito y sumamos $3,300.  Son muy buenos.  Espero no necesitar de ellos y poderlos dejar en ahorro para el mes que viene.  De regalos, recibimos algunos pañales, cremas para rozaduras, toallitas, algo de ropita.  Sabemos que lo más caro son los pañales; a ver cómo nos va.

En el último pago de Liverpool cometí un error, se me fueron las cabras y pagué le mínimo, así que ya tenemos un poquito de intereses sumados a este mes.  Debí haber pagado el total del adeudo de la cuenta de presupuesto, que eran como $189, pero se me fue, se me fue.  El mes que viene creo que tendremos que pagar cada uno $475.

El desmadre de Walmart, que me estaban cobrando según yo de más es porque hice mal las cuentas y aparte llegó la comisión anual.  A. ya me dijo que terminando de pagar la deuda de su amigo la cancelamos.  Por lo pronto, hoy era la fecha límite de pago y el amigo no me ha depositado lo que le corresponde y no sé si yo lo pueda cubrir de aquí a la fecha de corte.  Ojalá que sí y así me evito intereses.

En Banamex al final este mes aboné sólo que me pagó mi papá, porque no tuve para dar mi pago mínimo, así que el saldo quedará como en $18,000 ya con los intereses.

Este mes me toca mi bono trimestral.  ¿Qué haré con él?  Tengo que estudiar bien bien las posibilidades: reducir deudas, ahorrarlo para el hospital, no sé.  Mañana veo porque ahora ya me voy.  Tengo control con mi doctorcito :)

In análisis on 9 septiembre 2009 at 22:35

No ha habido grandes cambios en estos días que no he escrito.  Bueno sí, mi papá me pagó $3,000 de la deuda sobre Banamex, ya sólo le faltan otros 3.  Estuve pensando en qué era lo más conveniente que hiciera con ese dinero: si ahorrarlo, aplicarlo a pagos o meterlo a la tarjeta, y me decidí por esto último, porque al fin de cuentas esa deuda se hizo del tamaño que está en parte por ese préstamo.  Haciendo esto y pagando el mínimo de este mes, la deuda quedaría en $16,000 y mi pago mínimo de octubre en poco menos de 1,000.  Me preocupa mucho bajar este saldo todo lo posible antes de febrero, por aquello de que  bebé empezaría a ir a la guardería y necesitamos dinero para la colegiatura. 

Chequé el otro día el saldo de Walmart y casi me da un infarto: me están pidiendo para no generar intereses un pago de mil ciento y pico.  Yo había calculado que serían menos de $650, considerando el pago del amigo de A.  Ya hice cuentas por todos lados, no hemos usado la tarjeta (quiero pensar que A. no la ha usado a mis espaldas), así que no sé de dónde sacan esos $501 extras para no generar intereses.  Ya quiero que llegue el estado de cuenta para verificar de dónde viene eso.

En la escuela de mi carnal cambiaron la jugada y ahora tienen que pagar la comida de toda la semana el viernes anterior.  A mi madre casi le da el infarto porque dice que ella no tiene de dónde pagarlo.  Es increíble cómo se le hace bolas el almizcle: hasta ahora había pagado la comida día a día y ahora se le viene el mundo encima porque tiene que pagar de un jalón $60, y ya decidió que le va a mandar comida desde casa y entonces el infarto casi me da a mi porque la cuenta del gas va a subir.  Pensé entonces hacer yo la comida para los 3, pero entonces me tengo que comprar viandas extras para resolverle el problema y la verdad es que las cosas han subido de precio de una manera insultante y no puedo disponer de más dinero para darle de tragar al cabresto este.  Obvio, esos $240 que se “ahorraría” mi mamá en la comida del enano ni de chiste los apoquinaría para el pago del gas.  Mi mamá es un caso perdido en cuestión de finanzas, no hay dinero que le alcance, no sé qué hace con él de verdad, en qué se le va, me desespera.  Yo trato de ahorrar todo lo posible y ella cada vez me da más gastos.  No puede pasar de esta semana que hable con mis hermanos.  Ya.

Las dos últimas semanas cambié un poco mi dieta: había estado comiendo demasiados carbohidratos con el consecuente aumento de peso y con la resultante falta de energía, así que procuré meterle más verduras y frutas.  Me siento mejor en general, pero estoy espantada de cuánto me gasto en el mercado.  Veré de qué manera puedo ajustar esto.  Por lo pronto, este fin de semana me sobró comida y es lo que he estado comiendo desde el lunes hasta hoy.  Para mañana ya no tengo, así que tendré que prepararme algo, pero bueno, ya me ahorré cocinar 3 días.  Veré cómo puedo hacer para que esto se convierta en una costumbre y solucione algunos problemas de dinero y de tiempo.

Por lo avanzado de mi embarazo, ha habido días en que no me siento con ganas de lavar la ropa a mano, así se me pasaron dos fines de semana que me llegó el domingo en la tarde y el uniforme de S. estaba sucio, por lo que tuve que recurrir a la lavadora para enjuagarlos y que quedaran lo más exprimidos posible.  Es que con la humedad que hemos estado teniendo no se secan así nomás.  Obvio los metí con otras prendas para aprovechar el agua y el gasto de luz.

Esto último que voy a decir no tiene nada que ver con finanzas, lo diré sólo para flagelarme un poquito.  El domingo fue toda la familia a comer a mi casa con motivo de que venía mi papá (A. se encabronó porque yo puse la comida, con todo el gasto y el esfuerzo que ello implica).  Mi mamá le regaló a mi hermana un chalcito que le compró hace unos meses.  Sentí horrible porque al final la fastidiada por ayudarlos soy yo y ya no piensa en mi.  No me importa el regalo, no me importa en teoría que mi mamá “quiera” más a mi hermana, pero en alguna parte de mi cerebrito me duele que sea así.

DE MONEDITAS Y BILLETOTES

In desahogo on 10 agosto 2009 at 18:31

Este fin de semana hice algo que tenía ganas de hacer desde hace mucho: abrir por fin la botella donde estuvimos guardando moneditas durante un año más o menos.  Esta práctica no siguió más y la botella la usaba mi retoña para jugar, sacando monedas y volviendo a echarlas (bajo supervisión de pá o mía).  El sábado agarré unas pinzas, ya no aguantaba más seguir viendo esa botella llena de moneditas de 10 c a $2.  No conté las de 10 y 20 centavos, pero de 50 centavos a 2 pesos, juntamos $766.  Nada despreciable, no?  Ahora veré qué hago con él; sé que la opción que decida, A. la aceptará porque obviamente no me voy a aventar ninguna burrada.  Ahora que me acuerdo, tenemos que comprar todavía el uniforme blanco para S. y tal vez el resto lo dejemos para abonar a la colegiatura de agosto.  Yo creo que sí.

Ayer vi a mi papá y me sentí re mal por todo lo dicho y pensado anteriormente, porque me pagó $1,000 a cuenta de lo que le presté.  Pero bueno, la mula no era arisca dicen por ahí, no?  Todavía no decido qué haré, si lo meteré a Banamex o si lo pondré en la cuenta de ahorro para el hospital.

Vimos también a mi hermano y ya le pagó a A. los mentados $50.

UN MERECIDO DESCANSO

In análisis, planes on 21 julio 2009 at 20:10

Bueno, tal vez no taaaaan merecido porque nadie me metió a fuerzas en la situación que estoy con las tarjetas, pero sí por el lado de mi eterno altruismo.

El domingo, A. fue a visitar a sus papás y se encontró con que una tía nos había dejado un sobrecito con un regalito.  Nos dejó mil quinientos PESOTES.  Se me pusieron los ojos cuadrados de la emoción, 1500 pesos no es cualquier cosa, pero cuando uno tiene tantas deudas se van como si nada.  La distribución fue: pagar el teléfono que ya estaba cortado, pagar el gas que ya estaba vencido, pagar Travel Pass y liquidar lo que debíamos de la colegiatura de junio.  Ahora que lo veo, solucionamos 4 problemas de un jalón.  Todavía nos sobró un poquitito para meterlo a la cuenta de ahorros.

Bueno, este fue un mini respiro.  Hoy llegué a trabajar y mi jefe me preguntó si ya me había dado mi bono de junio.  AAAAAAHHHHH!!!!!!!!!  he estado toda la mañana distribuyéndolo entre abonos, deudas y ahorro, tratando de hacerlo de la manera correcta y va a quedar así:

AHORRO: 33%

BANAMEX: 14%

LIVERPOOL: 20%

WALMART: 9.5%

COLEGIATURA: 11.5%

ULTRASONIDO, LISTA LIBROS, LISTA DE ÚTILES: 12%

Distribuir las cosas así me significarán un ahorro en pagos de tarjetas de más o menos $900 al mes, con la ventaja de que Walmart quedará casi en ceros (me falta pagar solamente 2 mensualidades sin intereses) y a Liverpool le voy a liquidar el poco saldo que tenemos en presupuesto.  ADIOS INTERESES DE ESTAS DOS TARJETAS.

Ayer le compré a S. un vasito para que se lleve a la escuela jugo o agua de sabor hechos en casa.  Resulta que todos los días se lleva un juguito en tetrabrick.  Aparte de que el dichoso jugo no sale nada barato, mi hiji se reusa a comer frutas y no toma nada de vitaminas, así que le haré yo el jugo o agua todas las mañanas para que se fortalezcan sus defensas.  Ahora nada más espero que no le sienta el sabor casero y se niegue a tomarlo.  Por lo pronto el vasito sí le gustó.

El viernes fuimos a consulta y hablamos con el Dr. sobre sus honorarios.  Está dentro de lo que yo calculaba, pero al anestesiólogo y al ayudante les había calculado más de lo que cobran, así que ya tengo claro cuánto nos costarán médicos y hospital: con cesárea $43,500, parto natural $40,500.  OUCH! pero no tanto como yo estaba calculando hasta hace poco.

Estos últimos días han sido bastante raros con respecto a la comida.  El viernes me traje comida de casa, aun cuando salgo de trabajar temprano.  Lo que pasa es que las últimas semanas salía y antes de llegar a casa me paraba a comer algo en la calle o me compraba porquería y media para calmar un poco el hambre y después al llegar a casa me compraba algo para prepararme y comer.  Bueno, el viernes me traje unos molletes para desayunar y papas con huevo para comer.  Lo ridículo de todo esto es que casi no sentí hambre durante la mañana.  Bueno, el sábado fuimos a la fiesta de aniversario de los tíos, así que en casa sólo desayunamos (tortillinas con frijoles porque ni a queso llegamos).  En la fiesta comimos alucinantemente rico: rollos orientales rellenos de cangrejo, crema de flor de calabaza con queso y filete de res en salsa de no sé qué.  Una delicia.  En la noche cené otra vez tortillinas con frijoles.  El domingo, para desayunar me encontré con que tenía unas tortillas en el refri desde hace unas dos semanas y estaban en muy buen estado, así que preparé chilaquiles (y como sobraron fue lo que cené anoche).  Como desayunamos bastante tarde, no comimos.  Mi mamá había hecho spaguetti con albóndigas, por si las dudas, pero yo no tuve hambre.  No me acuerdo qué cené, pero muy probablemente fueron más tortillinas con frijoles.  Ayer me traje para comer tortitas de papa con atún y jícama con limón, sal y chile.  Cené un bolillo con mantequilla.  Hoy me traje arroz con mostaza y dos huevos cocidos.  Tengo la despensa en un estado que me deprimiría, no hay cosa con cosa y lo que más me preocupa es que no he estado comiendo frutas ni verduras.  Prometo que este fin de semana sí iré a la recaudería a surtirme: mi lista de comidas para la próxima semana será más verde.  Pero esta creo que seguirá en el mismo tenor.  Mi enorme triunfo es que se me han antojado muchísimo unos tacos al pastor o unos tamales oaxaqueños y aunque he tenido el dinero para echármelos, me he aguantado.  De verdad, si alguien me lee, créanme que para mí es dificilísimo aguantarme las ganas de comer algo que se me antoje mucho mucho mucho.

No he dejado de pensar en la cosa esta de organizarme.  Lo he llevado a muchos planos en mi vida, no sólo el económico y descubro (oh, qué gran revelación!!!) que siempre es mejor ser organizado: en fechas, en papeles, en tiempos, en dineros, en ropa, en limpieza, en todo.  Al final siempre ahorramos si somos organizados.  Por ejemplo, si el closet de S. está hecho un desmadre, me tardo un siglo en encontrar unos calcetines limpios, esto me retrasa, salimos de casa más tarde y al bajarme del metro tengo que tomar un pesero para llegar más temprano al laburo.

Hoy me siento bien, estoy muchísimo más tranquila que los días pasados, pero depende de mí solamente hacer buen uso de mi dinero para que dentro de 3 meses no esté pensando otra vez en qué vender o empeñar para salir de deudas.

P.D. El domingo A. se puso a llorar porque está preocupado por su papá, por su reciente operación y porque no lo ve del todo bien.  Yo traté de hacerle ver que mi suegro está respondiendo muy bien y que es normal que todavía no recupere su fuerza: lleva dos semanas prácticamente postrado, aunque ese día ya había retomado sus actividades.  Me dijo que se siente muy mal también por su sobrino, que es el que ha estado echándole la mano a mi suegra y entrando al quite con lo que se necesite, y me dijo “yo debería de estar en su lugar”.  Le dije que a él le había tocado estar en otro lugar que no era tampoco nada fácil (o sea, viviendo con mi familia y lo que ello implica) y me contestó que él quisiera poder abarcar todo.  No hacía ni dos días yo había estado pensando en los inconvenientes de querer abracar todo y ayudar a todos.  No sé si sea posible que uno salga bien librado, pero en mi caso no ha sido fácil.

CALAMBRES

In análisis, desahogo on 16 julio 2009 at 19:40

Ayer llegué a casa y A. tenía muy mala cara, después de insistirle para que me dijera qué le pasaba, me dijo que estaba preocupado por el dinero.  Hombre, bienvenido! qué bueno es tenerte de este lado, le hubiera dicho.  Pero no, no le dije nada de esto, le pregunté qué pasaba (porque él se pone así en ciertas y determinadas situaciones nada más, no sufre por la falta de mosca) y me contestó que X refacción no se la habían entregado y no había podido terminar un trabajo (que le iban a pagar decentemente).  Hace rato me dijo que el dichoso aparatito se lo entregarán probablemente la semana que entra, así que supongo que tendremos un fin de semana de caras largas, porque no puedo ser indiferente a su preocupación y supongo que me enjetaré también.  Por un lado, mejoooooor, así nos veremos parcos en la compra del super este fin.  El otro día le comenté que tendríamos que hacer ajustes a las compras semanales y me contestó ¿en qué vamos a ahorrar, en un queso?  Ok, marido, búrlate, pero yo tomaré medidas, no sé cuáles aun, pero algo haré, y si alucinas que me ponga a comparar precios en la tienda ahora me alucinarás más, tenlo por seguro.

Hace unos días no mandaron la lista de útiles para el próximo ciclo escolar, con el anuncio de que necesitamos comprarle el uniforme blanco y unos shorts blancos para educación física.  Además, los ajustes para pagar en marzo y noviembre las colegiaturas correspondientes a los meses de vacaciones.  Si mi hija no toma vacaciones, ¿esto aplica igual?  No manchen, me cuesta un ovario pagar de a una y ahora tendré que pagar dos veces 2 meses juntos?

La carta que escribí para mis hermanos no la he entregado, quiero hacerle algunos cambios porque siento que hay cosas que no viene al caso mencionar, pero lo más importante es que no me he animado a molestarlos con este problema.  ¿Qué carajo pasa por mi cabeza?  Estoy rejodida por aventarme solita una bronca que nos tocaba a 3 y ahora me da penita molestarlos.  Estoy bien pendeja, me cae.  Estaba pensando pedirle a mi papá que hable con ellos, pero no quiero evadir este problema que es mío y además no quiero causarle más penas a mi padre (y sigo cargando yo con la mierda de toda la familia).

Me llegó el recibo del gas, con una tarifa decente por acaparar la lavada de platos.  Usé nada más un día el horno.

He estado fantaseando con la idea de que en estos días mi jefe me de el bono correspondiente a junio.  He estado haciendo cuentas con parte del dinero, y como siempre, iría a tarjetas.  Lo que aun no decido es si pagar a Banamex, cancelar la deuda de Walmart o bajarle a Liverpool.  Si optara por esta opción, al mes estaríamos pagando cada uno menos de $300, pero tendríamos el inconveniente de que al verla bajita otra vez, a A. le de por comprar a lo estúpido de nuevo y no es el caso (y ya sabemos que me cuesta poco aceptar)  Quizás definitivamente cancele la parte de intereses de Walmart y otra partecita la meta a Banamex, pero me sigue dando rabia que el mínimo baje tan poco.  Coño, ahora que lo pienso tenemos tantas deudas: el agua no la he pagado en lo que va del año (y esto es grave), la colegiatura la estamos pagando al vencer el mes y con enormes trabajos de A., el mes que viene toca pagar la luz y tiemblo.  El recibo del teléfono ya venció y no tengo programado pagarlo ni siquiera el mes que viene, el gas vence hoy, pero ese no hay tanto poblema porque no lo cortan luego luego.  Me odio, una vez más.  El presupuesto para mi gasto esta semana lo bajé a $300.  Al menos esta semana voy a pagar los pants de S. y mañana tengo cita con el ginecólogo, que hace más de 2 meses que fui.  Cuando vayamos hablaremos sobre sus honorarios para el nacimiento del bebé.  Ojalá nos hiciera un paro como la pediatra, pero lo dudo.  Para el inicio del próximo ciclo escolar hay que presentar la cartilla nacional de vacunación y debe estar al corriente.  No sé si las dos vacunas que le faltan son obligatorias.

Me voy, me cae que voy a revisar ahora mismo la carta, hacerle las modificaciones necesarias y mandársela a mis hermanos, no puedo seguir así.

TENGO QUE SENTARME CON ÉL

In cero varo on 18 junio 2009 at 21:48

Crceo que las cosas no van a cambiar nunca en tanto no le ponga a A. los números enfrente y vea cuál es nuestra realidad.  Después de las compras del fin de semana antepasado, hace una semana me comentó que había venta nocturna en Liverpool a 18 meses sin intereses.  Yo ya lo sabía, no quería caer, pero es que me mencionó algo que no podía dejar pasar: S. necesita ropa.  Es muy cierto: los pantalones le quedan casi todos de brincacharcos, los calcetines el talón le queda casi a mitad de la planta del pie y, por supuesto, hace falta ropa para el bebé.

Fuimos, pues.  Yo busqué y él llegó a pagar.  Quedé escandalizada de lo cara que está la ropa de los niños, de verdad que me espanté y eso me dificultó mucho escoger.  Le compramos a S. algunos pares de calcetines y 3 ó 4 pantalones, y para regalarle en su cumpleaños un vestido.  Al enano le compramos unas camisetitas, algunos calcetinitos, pantaloncitos (como cubrepañal), un gel para bañarlo de Mustela que es una maravilla, es el único shampoo que no le irritó los ojos a S., un par de chupones y ya.  Además me compré a mí un bote de crema de manteca de cacao porque la que tengo se me está acabando y un gel reafirmante para después del parto.  Se me cayó la quijada con el total: $3,057.  Algunas prendas no entraron en la promoción, así que a 18 meses son $2,700, más $140 de gourmet (yerba mate y algo para que comiera yo en ese momento).  O sea, si en agosto íbamos a pagar menos de $700, ya valió madres.

La semana pasada llegó el estado de cuenta de Travel Pass.  Esta dichosa tarjeta, A. la dejó en ceros y en su momento por X, Y o Z no la canceló.  Es importante mencionar que nunca la ha usado, le ha pagado mucho por comisiones mil, pero no ha firmado jamás con ella.  Bueno, el estupidín estado de cuenta llegó por $900 y pico: nuevas comisiones, anualidades y la mar en coche.  PERO, algo tiene de bueno: ví que esa tarjeta tiene una tasa anual de 24 %, mientras que en la clásica que estamos pagando la anualidad es de 43%.  Quiero ver si podemos traspasar la deuda a esa y la clásica cancelarla, pero depende sólo de él y de su ánimo porque es un baquetón para hacer estos trámites.

Otra cosa que quiero dejar asentado es que hoy en la mañana me dio una carta que le llegó de Banamex donde le ofrecen un crédito de hasta $37,500, obvio pagando intereses.  NECESITAMOS URGENTEMENTE DINERO para los gastos del hospital, pero esa opción de Banamex está hecha para desquiciados.  La propuesta es pagar por cada $1,000 prestados $99.47 MENSUALES, en el plazo de 12 meses.  Si nosotros pedimos $37,000, tendríamos que pagar al mes 37 veces $99.47, lo que da $3680.39 AL MES DURANTE UN AÑO, lo cual nos lleva a terminar pagando un total de $44,164.68.  Como si tuviéramos pocas deudas, no?  Creo que A. no se ha dado cuenta de que lo que se paga con tarjeta se tiene que pagar después en efectivo y más caro.  Yo ayer estuve haciendo cuentas de lo que pago mensualmente de renta, tarjetas, colegiatura, teléfono y gas.  No consideré la comida ni las cosas básicas para casa y resulta que la suma de esto me da $150 menos de lo que gano al mes.  Si no recibiera el bono trimestral que me da mi jefe no sé qué haría.

No sé qué hacer de aquí a que nazca el bebé: si tratar de ahorrar o tratar de bajar las deudas de las tarjetas lo más posible.  Realmente no sé qué hacer, no veo una salida.  Ya hace 5 semanas que fui a la última consulta con el ginecólogo y ya me toca, pero no tengo cómo pagarla.  Ya se me vencieron los recibos de la luz y del gas.  Quiero llorar, es en serio.  Lo que sí tengo muy claro es que yo solita no puedo, si no le hago entender cómo están las cifras difícilmente va a tratar de cambiar algo.

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