Miseria Espantosa

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LO VEO Y NO LO CREO

In análisis, desahogo on 18 agosto 2009 at 22:08

Ayer fuimos a Liverpool a pagar.  Con parte del bono que mi jefe me dio el mes pasado liquidé varios segmentos a meses sin intereses y el segmento de presupuesto.  Qué bonito siento.  En septiembre tendremos que pagar cada uno $500 y en octubre unos $420 o algo así.  Soy feliz-iz-iz.  Hacía muchísimo tiempo que la cuenta no estaba tan bajita.  Pero mi marido tiene un severo problema.  Me pidió si podíamos comprar un DVD de Michael Jackson para S.  Con cara de resignación acepté.  Pero donde no se midió fue cuando me mostró un DVD en $800 con el 40% de descuento y a 13 meses sin intereses.  Mi primera respuesta fue: “Acuérdate que en febrero vamos a empezar a pagar otra colegiatura”.  Se fue a pagar el video y regresó de jeta; le dije que no se enojara pero me contestó de mala manera que tarde o temprano íbamos a tener que comprarlo* y le dije “Tenemos 3 años así, y para eso mejor no le hubiera metido dinero a la tarjeta y lo metía a la cuenta de ahorro para pagar el hospital”  Ya se quedó muy tristecito y no me dijo nada más.  Sé que me debe estar mentando la madre por negarme pero me vale gorro porque el mes que viene me va a adorar por tener que desembolsr solamente 500 pesitos para pagar esta cuenta.

Estuve checando mi estado de cuenta de Walmart y me toca pagarle $615; esto por una mensualidad sin intereses de $234 y un gasto que hicimos a principio del mes pasado para comprar el pastelito y algunas cositas para el cumple de S. en la escuelita (que super valió la pena, no me arrepiento para nada, sólo procuraré programarme para que el año que viene lo pueda pagar en efectivo y con anticipación.  He aquí otro ejemplo de desorganización).  Para el mes que viene, si seguimos sin usarla (siempre tengo este miedo) pagaré $100 que es lo que resta de esta mensualidad sin intereses.  WOW!  Qué mega respiro, que alivio tan grande siento.

Hasta hace una semana o menos hacía y rehacía el desgloce de gastos semanales planeado para unos 2 meses, más o menos y no había lugar para el gas, la luz y la colegiatura.  Los pagos de esto salían de poquitos, de que Andrés se aventara solo el pago de la escuela, etc.  Hoy rehice por quincuajésima vez este desgloce y cabe sin problemas mi mitad de la colegiatura y algunas semanas me sobra alguito para ahorrar, lo cual podré juntar para pagar la luz y el gas cuando lleguen los recibos.  Como dice el título de este post, lo veo y no lo creo.  Banamex todavía va a ser un lastre y lamentablemente lo que dejo de pagarles a las otras tarjetas no lo puedo usar en meterle a esa cuenta porque lo destinaré a recibos de servicios, pero siento que estoy dando el pago más grande desde que abrí este blog.  Y eso me da muchísimo gusto.

* El gran “problema” con el equipo de DVD es que, si bien en la sala tenemos uno, a veces S. quiere ver una película y la tele la están viendo mi mamá o M., entonces le decimos que espere a que terminen de verla ellos para poderle poner su peli.  A A. esto le parece molesto, pero yo creo que es mucho mejor que aprenda a tener paciencia y de paso respetar los tiempos y necesidades de los demás, que ponerle en la mano todas las soluciones.  Yo sé que A. piensa esto, pero le gana su compulsión por comprar.

 

UN MERECIDO DESCANSO

In análisis, planes on 21 julio 2009 at 20:10

Bueno, tal vez no taaaaan merecido porque nadie me metió a fuerzas en la situación que estoy con las tarjetas, pero sí por el lado de mi eterno altruismo.

El domingo, A. fue a visitar a sus papás y se encontró con que una tía nos había dejado un sobrecito con un regalito.  Nos dejó mil quinientos PESOTES.  Se me pusieron los ojos cuadrados de la emoción, 1500 pesos no es cualquier cosa, pero cuando uno tiene tantas deudas se van como si nada.  La distribución fue: pagar el teléfono que ya estaba cortado, pagar el gas que ya estaba vencido, pagar Travel Pass y liquidar lo que debíamos de la colegiatura de junio.  Ahora que lo veo, solucionamos 4 problemas de un jalón.  Todavía nos sobró un poquitito para meterlo a la cuenta de ahorros.

Bueno, este fue un mini respiro.  Hoy llegué a trabajar y mi jefe me preguntó si ya me había dado mi bono de junio.  AAAAAAHHHHH!!!!!!!!!  he estado toda la mañana distribuyéndolo entre abonos, deudas y ahorro, tratando de hacerlo de la manera correcta y va a quedar así:

AHORRO: 33%

BANAMEX: 14%

LIVERPOOL: 20%

WALMART: 9.5%

COLEGIATURA: 11.5%

ULTRASONIDO, LISTA LIBROS, LISTA DE ÚTILES: 12%

Distribuir las cosas así me significarán un ahorro en pagos de tarjetas de más o menos $900 al mes, con la ventaja de que Walmart quedará casi en ceros (me falta pagar solamente 2 mensualidades sin intereses) y a Liverpool le voy a liquidar el poco saldo que tenemos en presupuesto.  ADIOS INTERESES DE ESTAS DOS TARJETAS.

Ayer le compré a S. un vasito para que se lleve a la escuela jugo o agua de sabor hechos en casa.  Resulta que todos los días se lleva un juguito en tetrabrick.  Aparte de que el dichoso jugo no sale nada barato, mi hiji se reusa a comer frutas y no toma nada de vitaminas, así que le haré yo el jugo o agua todas las mañanas para que se fortalezcan sus defensas.  Ahora nada más espero que no le sienta el sabor casero y se niegue a tomarlo.  Por lo pronto el vasito sí le gustó.

El viernes fuimos a consulta y hablamos con el Dr. sobre sus honorarios.  Está dentro de lo que yo calculaba, pero al anestesiólogo y al ayudante les había calculado más de lo que cobran, así que ya tengo claro cuánto nos costarán médicos y hospital: con cesárea $43,500, parto natural $40,500.  OUCH! pero no tanto como yo estaba calculando hasta hace poco.

Estos últimos días han sido bastante raros con respecto a la comida.  El viernes me traje comida de casa, aun cuando salgo de trabajar temprano.  Lo que pasa es que las últimas semanas salía y antes de llegar a casa me paraba a comer algo en la calle o me compraba porquería y media para calmar un poco el hambre y después al llegar a casa me compraba algo para prepararme y comer.  Bueno, el viernes me traje unos molletes para desayunar y papas con huevo para comer.  Lo ridículo de todo esto es que casi no sentí hambre durante la mañana.  Bueno, el sábado fuimos a la fiesta de aniversario de los tíos, así que en casa sólo desayunamos (tortillinas con frijoles porque ni a queso llegamos).  En la fiesta comimos alucinantemente rico: rollos orientales rellenos de cangrejo, crema de flor de calabaza con queso y filete de res en salsa de no sé qué.  Una delicia.  En la noche cené otra vez tortillinas con frijoles.  El domingo, para desayunar me encontré con que tenía unas tortillas en el refri desde hace unas dos semanas y estaban en muy buen estado, así que preparé chilaquiles (y como sobraron fue lo que cené anoche).  Como desayunamos bastante tarde, no comimos.  Mi mamá había hecho spaguetti con albóndigas, por si las dudas, pero yo no tuve hambre.  No me acuerdo qué cené, pero muy probablemente fueron más tortillinas con frijoles.  Ayer me traje para comer tortitas de papa con atún y jícama con limón, sal y chile.  Cené un bolillo con mantequilla.  Hoy me traje arroz con mostaza y dos huevos cocidos.  Tengo la despensa en un estado que me deprimiría, no hay cosa con cosa y lo que más me preocupa es que no he estado comiendo frutas ni verduras.  Prometo que este fin de semana sí iré a la recaudería a surtirme: mi lista de comidas para la próxima semana será más verde.  Pero esta creo que seguirá en el mismo tenor.  Mi enorme triunfo es que se me han antojado muchísimo unos tacos al pastor o unos tamales oaxaqueños y aunque he tenido el dinero para echármelos, me he aguantado.  De verdad, si alguien me lee, créanme que para mí es dificilísimo aguantarme las ganas de comer algo que se me antoje mucho mucho mucho.

No he dejado de pensar en la cosa esta de organizarme.  Lo he llevado a muchos planos en mi vida, no sólo el económico y descubro (oh, qué gran revelación!!!) que siempre es mejor ser organizado: en fechas, en papeles, en tiempos, en dineros, en ropa, en limpieza, en todo.  Al final siempre ahorramos si somos organizados.  Por ejemplo, si el closet de S. está hecho un desmadre, me tardo un siglo en encontrar unos calcetines limpios, esto me retrasa, salimos de casa más tarde y al bajarme del metro tengo que tomar un pesero para llegar más temprano al laburo.

Hoy me siento bien, estoy muchísimo más tranquila que los días pasados, pero depende de mí solamente hacer buen uso de mi dinero para que dentro de 3 meses no esté pensando otra vez en qué vender o empeñar para salir de deudas.

P.D. El domingo A. se puso a llorar porque está preocupado por su papá, por su reciente operación y porque no lo ve del todo bien.  Yo traté de hacerle ver que mi suegro está respondiendo muy bien y que es normal que todavía no recupere su fuerza: lleva dos semanas prácticamente postrado, aunque ese día ya había retomado sus actividades.  Me dijo que se siente muy mal también por su sobrino, que es el que ha estado echándole la mano a mi suegra y entrando al quite con lo que se necesite, y me dijo “yo debería de estar en su lugar”.  Le dije que a él le había tocado estar en otro lugar que no era tampoco nada fácil (o sea, viviendo con mi familia y lo que ello implica) y me contestó que él quisiera poder abarcar todo.  No hacía ni dos días yo había estado pensando en los inconvenientes de querer abracar todo y ayudar a todos.  No sé si sea posible que uno salga bien librado, pero en mi caso no ha sido fácil.

UNA CARTA QUE PODRÍA SER ASÍ

In planes on 30 junio 2009 at 22:06

Queridos hermanos:

Lamento molestarlos con estos temas que a nadie nos gusta tratar y menos nos gusta que nos vengan con sermones y cantaletas sobre lo mal que nos ha ido.  No nos gusta, no ME gusta, pero tengo que hacerlo.  Mi situación económica no da para más.  Se preguntarán ¿y a mí qué? ¿quién te mandó a quedar embarazada?  Incluso me podrán decir “Nosotros no te pusimos en la situación en la que estás”  D., tú me podrás decir incluso que no estuviste de acuerdo y me lo hiciste saber, pero hace 2 años y medio mi mundo se cerró como nunca y creo que merezco que me escuchen (o me lean más bien):

Después del día que papá habló con la T. y con nosotros 3, buena parte de mis pensamientos se fueron a cómo iban a vivir la T. y E., cómo íbamos a hacer para mantenerlos, dónde y en qué condiciones iba a estar el depto. a donde se mudaran.  C., tú te la pasabas todos los días buscando deptos., donde fuera, que al menos en el anuncio se ajustaran a las necesidades de mamá, cuya única exigencia fue: DOS RECÁMARAS, NO PUEDO DORMIR EN LA MISMA PIEZA QUE M., CON EL RUIDO QUE HACE CON LA BOCA DORMIDO.  Vimos algunos, unos terribles, otros que sí se ajustaban pero la lista de requisitos era de dar risa.  A la par, todos los días recibía tus llamadas, C., preguntándome qué íbamos a hacer y diciéndome que le insistiera a mamá que fuera empacando cosas y deshaciéndose de lo que no sirviera, al mismo tiempo que me recordabas que iba a pasar un mes más, que iba a haber que pagar de renta en Antillas y que era urgente que se salieran de ahí.  A. me propuso vivir con mamá y con E. temporalmente, mientras papá encontrara trabajo y se estabilizara (que en un principio la ayuda que él nos pidió fue en ese sentido: ayudarle con la manutención de los dos mientras él conseguía algo) y yo me negué por dos razones: primero, porque al vivir nosotros con la T., papá iba a ver resuelto su problema y se iba a olvidar.  Y segundo me negué porque mi relación con mamá mejoró muchísimo a raíz de que yo me fui a vivir con A.  Volver a convivir a diario con ella, y bajo el mismo techo, iba a significar estarnos peleando a cada rato por pendejadas y teniendo que soportar que se ofendiera por estupideces y me dejara de hablar por 3 días (como de hecho sucede, ambas cosas). 

Pero la verdad es que la presión fue demasiado fuerte para mí, me asustaba en qué condiciones iban a vivir y sobre todo qué tan lejos se iban a tener que mudar.  No quería por nada del mundo que se fueran lejos y solos y me quedaba clarísimo que de los 3 con los que menos broncas iban a tener para convivir era con nosotros.  Así que decidí aceptar la solución del C., auqnue significara que esto iba a ser de por vida.  Las cosas no parecían difíciles vistas con varios edificios de por medio, pero la realidad es otra.  No voy a mencionar nada más sobre la convivencia, que es de por sí difícil.  Pero en cuestión de dineros la estamos pasando muy mal. 

 Aparte de que, obviamente, los gastos aumentaron al vivir 5 y de que nuestros sueldos siguen igual (bueno, el C. va y viene ahora trabajando por su cuenta), nos hemos visto en la necesidad REAL de echar mano de vez en cuando de las tarjetas de crédito.  Y no es para comprar caprichos o para gastar a lo estúpido, es que a veces tenemos que llevar a S. al pediatra y no hay con qué pagar la consulta o las vacunas y las medicinas, a veces no tenemos ni para hacer la despensa (que no compramos tampoco nada ostentoso) y si por ahí están pensando en la pantalla de televisión, déjenme decirles que hemos pagado 1/4 parte del precio en que se la vendieron al C.  Otros gastos fuertes que tuve con una tarjeta fue 1º cuando papá iba a poner el restaurant; me pidió prestado para dar la primera renta y comprar las viandas para los primeros días.  No tenía cómo prestarle, así que saqué de la tarjeta: $5,000 con su comisión correspondiente y el aumento de intereses, con la consigna de que mensualmente me tenía que ayudar a cubrir el extra que me iba a venir de pago mínimo.  Papá me pagó de esa deuda $3,000, 500 cada mes, porque después vino el accidente de A. y otra vez, me pidió prestado y lo hice de la misma manera, la misma cantidad, los mismos intereses y comisiones, con la excepción de que esta vez el pago (sumado a lo que faltó del préstamo anterior) lo he tenido que hacer yo (y ya se imaginarán a cuánto subió el mínimo).

No les voy a negar, me siento muy enojada con todo y con todos.  Nos metimos en esto tratando de solucionar de la mejor manera un problema que nos incumbía a más de uno y las cosas no han salido para nada como esperaba.  Mi estado de ánimo ha pasado por ocho mil fases distintas: he estado ansiosa, he puteado, me he enojado, he estado triste, no he podido dormir, a veces parecería que las cosas no van tan mal y estoy contenta, pero después sale algo que me manda de un porrazo al piso.  Sé de antemano que ninguno de nosotros 3 tenemos la vida fácil, todos tenemos gastos, pero si les pido ayuda es porque la T. y E. no son exclusivos míos.  De verdad que si no viera mi situación tan difícil ni siquiera les mencionaba nada de esto, pero ya no puedo más, no tengo de dónde cortar gastos, todas las semanas el sueldo se me va en pagos y pagos; el único ‘lujo’ que nos permitimos es Cablevisión, y si por mi fuera lo sacaría ya mismo, pero los otros 4 no pueden vivir sin tele, y además, después de todo es UN SOLO LUJO y no representa un gasto tan fuerte. 

La ayuda que les pido no es si de vez en cuando les sobra y me pueden dar, perdonen que se los diga, necesito dinero con el que pueda contar todos los meses para cubrir gastos de la casa, lo que sea será de ayudar, pero tiene que ser constante.  La T. recibe su pensión, la pensión de E. y dinero que el C. le da semanalmente y de eso ella compra algunas cositas para E., sus medicinas y por ahí algo más que necesite, lo demás lo guarda para que el guacho alguna vez se pueda hacer su soñado viaje a A.  Yo calculo que al mes, entre las 3 cosas recibe $2,500, yo no veo ni un quinto de ahí, y como siempre se está quejando de que no tiene dinero, pedirle parte de lo que recibe es meterme en más broncas con ella.  Bueno, ustedes la conocen, no?

Perdonenme por venirles con esto y alterarles el orden emocional.  Se los repito, no lo haría si no estuviera tan ahorcada.

¿QUÉ SE HACE CUANDO ESTÁS HASTA LAS TECLAS DE TU TRABAJO ACTUAL?

In planes on 6 mayo 2009 at 21:32

Porque así estoy desde hace un tiempo, pero más más más desde el lunes de la semana pasada.  Ese día le dije de mi embarazo y me hizo sentir tan mal que desde entonces lo único que deseo con respecto al trabajo es largarme de aquí.  Pero claro, necesito el sueldo.  Necesito algo que me deje lo que gano aquí semanalmente mínimo y eso no se obtiene de la noche a la mañana.

¿En qué podría obtener dinero?

- Comidas, desayunos, pasteles, empanadas.

- Tejidos y otras manualidades

Creo que es lo único que sé hacer y como que por lo menos al principio no puedo sacar mi sueldo.  ¿Qué hago?  ¿Empezar de a poco?  Podría anunciar las empanadas en internet, en segundamano, dar volantes, correr la voz.  Lo malo es que a mí me cuesta tanto empezar a hacer estas cosas, soy tan penosa, eso es lo que me atora, pero tendré que superarlo.  Me siento tan a disgusto actualmente que quisiera verme fuera de aquí ¡ya!

Respecto al tejido, tendré que inventarme algunos modelos para poderlos ofrecer en internet.  También me podría hacer un tipo álbum y enseñárselo a familiares y amigos como opciones para que regalen.  Lo malo de esto es que actualmente no tengo tanto chance de tejer como antes y a veces no me siento para nada con ganas de agarrar las agujas.

No quiero dejar de tener en mente que cuando el bebé nazca, y hasta que me lo acepten en la guardería, no quiero tener que traerlo acá y tenerme que aguantar si llora porque a mi jefe no se le mueve ni un pelo y no me suelta para que lo vaya a ver.  No quiero volver a pasar por eso.

NO-QUIERO-VOLVER-A-PASAR-POR-ESO

Además de que no quiero seguirme sintiendo como que hice algo malo al tener otro hijo.  Vaya al carajo.

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