Miseria Espantosa

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CALAMBRES

In análisis, desahogo on 16 julio 2009 at 19:40

Ayer llegué a casa y A. tenía muy mala cara, después de insistirle para que me dijera qué le pasaba, me dijo que estaba preocupado por el dinero.  Hombre, bienvenido! qué bueno es tenerte de este lado, le hubiera dicho.  Pero no, no le dije nada de esto, le pregunté qué pasaba (porque él se pone así en ciertas y determinadas situaciones nada más, no sufre por la falta de mosca) y me contestó que X refacción no se la habían entregado y no había podido terminar un trabajo (que le iban a pagar decentemente).  Hace rato me dijo que el dichoso aparatito se lo entregarán probablemente la semana que entra, así que supongo que tendremos un fin de semana de caras largas, porque no puedo ser indiferente a su preocupación y supongo que me enjetaré también.  Por un lado, mejoooooor, así nos veremos parcos en la compra del super este fin.  El otro día le comenté que tendríamos que hacer ajustes a las compras semanales y me contestó ¿en qué vamos a ahorrar, en un queso?  Ok, marido, búrlate, pero yo tomaré medidas, no sé cuáles aun, pero algo haré, y si alucinas que me ponga a comparar precios en la tienda ahora me alucinarás más, tenlo por seguro.

Hace unos días no mandaron la lista de útiles para el próximo ciclo escolar, con el anuncio de que necesitamos comprarle el uniforme blanco y unos shorts blancos para educación física.  Además, los ajustes para pagar en marzo y noviembre las colegiaturas correspondientes a los meses de vacaciones.  Si mi hija no toma vacaciones, ¿esto aplica igual?  No manchen, me cuesta un ovario pagar de a una y ahora tendré que pagar dos veces 2 meses juntos?

La carta que escribí para mis hermanos no la he entregado, quiero hacerle algunos cambios porque siento que hay cosas que no viene al caso mencionar, pero lo más importante es que no me he animado a molestarlos con este problema.  ¿Qué carajo pasa por mi cabeza?  Estoy rejodida por aventarme solita una bronca que nos tocaba a 3 y ahora me da penita molestarlos.  Estoy bien pendeja, me cae.  Estaba pensando pedirle a mi papá que hable con ellos, pero no quiero evadir este problema que es mío y además no quiero causarle más penas a mi padre (y sigo cargando yo con la mierda de toda la familia).

Me llegó el recibo del gas, con una tarifa decente por acaparar la lavada de platos.  Usé nada más un día el horno.

He estado fantaseando con la idea de que en estos días mi jefe me de el bono correspondiente a junio.  He estado haciendo cuentas con parte del dinero, y como siempre, iría a tarjetas.  Lo que aun no decido es si pagar a Banamex, cancelar la deuda de Walmart o bajarle a Liverpool.  Si optara por esta opción, al mes estaríamos pagando cada uno menos de $300, pero tendríamos el inconveniente de que al verla bajita otra vez, a A. le de por comprar a lo estúpido de nuevo y no es el caso (y ya sabemos que me cuesta poco aceptar)  Quizás definitivamente cancele la parte de intereses de Walmart y otra partecita la meta a Banamex, pero me sigue dando rabia que el mínimo baje tan poco.  Coño, ahora que lo pienso tenemos tantas deudas: el agua no la he pagado en lo que va del año (y esto es grave), la colegiatura la estamos pagando al vencer el mes y con enormes trabajos de A., el mes que viene toca pagar la luz y tiemblo.  El recibo del teléfono ya venció y no tengo programado pagarlo ni siquiera el mes que viene, el gas vence hoy, pero ese no hay tanto poblema porque no lo cortan luego luego.  Me odio, una vez más.  El presupuesto para mi gasto esta semana lo bajé a $300.  Al menos esta semana voy a pagar los pants de S. y mañana tengo cita con el ginecólogo, que hace más de 2 meses que fui.  Cuando vayamos hablaremos sobre sus honorarios para el nacimiento del bebé.  Ojalá nos hiciera un paro como la pediatra, pero lo dudo.  Para el inicio del próximo ciclo escolar hay que presentar la cartilla nacional de vacunación y debe estar al corriente.  No sé si las dos vacunas que le faltan son obligatorias.

Me voy, me cae que voy a revisar ahora mismo la carta, hacerle las modificaciones necesarias y mandársela a mis hermanos, no puedo seguir así.

In desahogo on 1 julio 2009 at 21:15

Hoy leí un artículo donde se habla de cómo enseñar a los hijos a ahorrar y los ejemplos que toman de nosotros.  Me encantó porque descubrí algo (aunque no sé para qué me sirva): de chica mi madre siempre me decía “ahórrate un peso”, a la par de que la escuchaba a ella quejándose de que no había dinero.  NUNCA escuché sus consejos porque jamás vi el ejemplo.  Mis actitudes siempre fueron: “gano 10, gasto 10″, no le veía el caso a ahorrar (qué gran error), tuvimos tantas carencias, nos quedamos con tantas ganas de tantas cosas cuando éramos chicos que yo lo que quería era darme gusto. 

Lo que sí le puedo agradecer eternamente a mi señora madre es el maldito sentimiento de culpa que me queda cada vez que gasto mi dinero en cosas necesarias o no.  Siempre me siento mal por no ahorrar y creo que, aunque logre juntar una fortuna, es un sentimiento que me va a durar toda la vida.

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